Caja
Cobro en el mostrador que deja la venta registrada en el momento y la liga al cliente del programa, para que los puntos no dependan de una tarjeta física.
Fidera reúne el punto de venta, el catálogo y el programa de lealtad de un comercio de café o retail. Caja, pedidos, stock, campañas y niveles quedan en un solo sistema; el cliente acumula y canjea desde el móvil, sin tarjetas de cartón.
Cobro en el mostrador que deja la venta registrada en el momento y la liga al cliente del programa, para que los puntos no dependan de una tarjeta física.
Seguimiento de los pedidos del negocio dentro del mismo sistema que la caja y el stock.
Ingresos y rendimiento del local, con métricas exportables, para ver qué se vendió sin armar el reporte a mano.
Ventas cruzadas entre locales de un mismo comercio, desde un panel que administra varias sucursales a la vez.
Productos, campañas, niveles y quién puede operar cada sucursal se definen en el mismo panel. Cada local ve lo suyo.
Una venta hecha fuera de la caja igual puede quedar registrada, para que el historial y la lealtad no se partan en dos.
Fidera se conecta al sistema de ventas que el comercio ya usa. No hay que rehacer cómo se cobra: cada venta suma lealtad y datos.
Stock, precios y ficha de cada ítem. El inventario y lo que se ofrece en caja salen de la misma lista.
El catálogo se ordena para encontrar el producto rápido en el mostrador, no solo para exhibirlo.
El catálogo de recompensas del programa: qué se puede canjear y con qué saldo, visible también para el cliente en el móvil.
Acciones para empujar la compra recurrente. El comercio define la regla; Fidera la ejecuta sobre las ventas ya registradas.
Hábitos de consumo y rendimiento de cada campaña, en el momento en que ocurren, para ajustar inventario y marketing con lo que la gente realmente compra.
Estatus según el consumo, por ejemplo Bronce, Plata y Oro, con beneficios distintos para que volver tenga un premio visible.
Códigos de descuento y promociones, administrados junto con las campañas y no en un canal aparte.
El cliente acumula puntos, ve su nivel y canjea desde el móvil. La app sigue la identidad del local: recompensas, catálogo y comunicación en el mismo lugar.